Ayer, 3 de enero, comenzó 2026. No fue el 1° ni el 2: tardó un poco más, pero arrancó con todo. La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y el discurso de Trump mencionando que las compañías americanas van a invertir para aumentar la producción de crudo fueron la noticia del día, y podrían cambiar el curso del Oil & Gas para lo que queda de la década.
En esta nota vamos a dejar de lado cualquier opinión política, legal, constitucional, de soberanía internacional o de derechos humanos respecto de los hechos sucedidos, porque esos temas no son objeto del perfil editorial de este medio.
Es difícil hacer pronósticos, sobre todo respecto del precio futuro del petróleo, pero algo que les puedo asegurar es que ningún outlook o forecast de ninguna petrolera, institución o banco consideró un posible cambio de régimen en Venezuela.
En el informe titulado "Brazil, Guyana, and Argentina support forecast crude oil growth in 2026", el párrafo con el que comienza es literalmente este: "We forecast that global crude oil production will increase by 0.8 million barrels per day (b/d) in 2026, with supply from Brazil, Guyana, and Argentina accounting for 0.4 million b/d of the expected global growth".
¿Traducido? Brasil, Guyana y Argentina van a aportar 400 mil de los 800 mil barriles diarios que va a crecer la producción mundial de crudo, crecimiento que se va a dar completo en países fuera de la OPEP. Venezuela, el 17 de diciembre, pertenecía a la OPEP; hoy apenas sabemos quién está al mando del país.
¿Tan importante es Venezuela?
Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo. Más que Arabia Saudita, más que Estados Unidos, Canadá y Rusia juntos. Pero, superada cierta cifra, la cantidad de reservas se vuelve casi irrelevante: la relación entre reservas y producción no es lineal. Estados Unidos produce más que Arabia Saudita con un quinto de las reservas.
Pero Venezuela no solo tiene muchas reservas, también tiene un track record de producción: en 1970, hace más de 50 años, producía 3,7 millones de barriles de petróleo por día. En 1998 llegó a producir 3,2 millones.
En 1999 asume Chávez, quien muere en 2013. En ese período la producción cae de 3,2 a 2,5 millones de barriles. Luego asume Maduro, y ahí sí viene la debacle: la producción se derrumba hasta 600 mil barriles en plena pandemia. Después empieza a recuperarse y termina 2025 en torno al millón de barriles.
El 3 de enero de 2026 Estados Unidos interviene en Venezuela.
2026 a 2030
Argentina, de la mano de Vaca Muerta, sueña con llegar a 2030 produciendo 1,5 millones de barriles de crudo: serían 700 mil barriles más que el promedio de producción de 2025. Guyana seguramente va a crecer su producción, y Brasil también. Si a esto le sumamos Venezuela creciendo y recuperando su producción pre-Maduro, podríamos tener a Sudamérica sumando entre 4 y 5 millones de barriles a un mercado global de unos 110. No creo que eso suceda con los precios del crudo subiendo y volviendo a 80 dólares; lo veo posible con precios en torno a 60 y con otros productores quitando barriles del mercado.
Para el convencional de Argentina… sobre llovido, pesado
Si hay un productor que va a estar muy afectado por una recuperación de Venezuela es la producción convencional de la Cuenca del Golfo San Jorge. Venezuela produce un crudo pesado, costoso de refinar; por esa razón, históricamente ese crudo se vendía con un descuento respecto del WTI (West Texas Intermediate). Estados Unidos desarrolló un parque de refinerías en su costa que consumía ese crudo y compensaba su mayor costo de refinación con el descuento en la compra. Durante los años en que Venezuela producía muy poco, hubo escasez de crudos pesados en el mundo, y las refinerías los tenían que seguir comprando porque estaban construidas para usar una gran parte de su dieta de crudo con ellos. El resultado: un crudo pesado y más caro de refinar se vendía más caro que un crudo liviano y más barato de refinar.
¿Quiénes eran los beneficiados de esta falla de mercado? Los productores de crudo convencional de la Cuenca del Golfo San Jorge.
Nuevo escenario: post caída de Maduro
La producción convencional de la Cuenca del Golfo enfrenta un escenario incierto en el que se puede dar la doble nelson: precio del petróleo en torno a 60 dólares por más años, y crudo Escalante del Golfo tradeándose con un descuento respecto del WTI y no con una prima, llevando el costo de producir un barril adicional por encima del precio de venta.
Este escenario puede acelerar la caída de la producción del Golfo.
Vaca Muerta se vería afectada en menor medida por una baja del precio del crudo: sigue siendo una cuenca con un lifting cost de unos 10 dólares por barril, lo que la vuelve resiliente a años de precios bajos.